Por fin se empiezan a restaurar y reformar las bibliotecas españolas

Por fin se empiezan a restaurar y reformar las bibliotecas españolas

Cuidar de los edificios públicos es una necesidad de las más grandes que puede tener un determinado gobierno, sobre todo desde el punto de vista municipal. Los Ayuntamientos tienen una gran cantidad de edificios que mantener dentro de su ámbito de actuación, y en muchos casos esos edificios se encuentran en un estado bastante deplorable. Por eso, destinar una parte del presupuesto municipal a la reforma o rehabilitación de este tipo de edificios es algo que ya es habitual entre los diferentes municipios españoles en un momento como el actual. Y es que, desde luego, esto supone una partida realmente importante a este nivel.

Uno de los edificios públicos que más ha notado la llegada de este tipo de situaciones son las bibliotecas. Se trata, como es evidente y lógico, de un edificio que es uno de los más importantes para la cultura. Y es que es evidente que no hay otro lugar que fomente la cultura como lo hace una biblioteca. Desde luego, es necesario que se acometa una inversión en este sentido y que los ayuntamientos apuesten por hacer de estos edificios accesibles para todo el mundo, algo a lo que, por otra parte, están obligados.

Según el portal web Biblioríos, son 4.074 las bibliotecas que existen en nuestro país. Lo cierto es que no son muchas, porque según estos datos podríamos deducir que no existe ni siquiera una por municipio. Pero lo que no es de recibo es la situación en la que se encuentran muchas de ellas. Por eso hemos comenzado el texto solicitando una inversión para este tipo de lugares, que son mucho más importantes para nuestro país de lo que siempre hemos solido pensar. Y es que en las bibliotecas se gesta el futuro de una nación.

Una noticia que fue publicada en el diario ABC informaba de la variación en el número de bibliotecas que se ha producido en los últimos años. Según esta noticia, ha descendido el número de bibliotecas en España pero que ha crecido el número de usuarios. En otras palabras, es necesario aumentar el número de estos establecimientos por diversas razones: por cultura y por necesidad. No cabe la menor duda de que apostar por este tipo de establecimientos es necesario en un momento como en el que nos encontramos. Y apostar por ellos significa construir más y reformar los que ya tenemos.

Cuidar de las bibliotecas y poner de nuestra parte para que aumente el número de estos edificios es algo por lo que deberíamos luchar. Se trata de auténticas referencias de nuestra cultura y que, en muchos casos, no se cuidan como se debiera. Afortunadamente, desde los gobiernos locales parece que existe una tendencia que va dedicada a la promoción y reforma de este tipo de edificios. Así nos lo han contado desde Cubiertas Estévez, una entidad dedicada a la reforma de tejados en una buena nómina de edificios. Según lo que nos han comentado desde dicha entidad, el número de bibliotecas que se han reformado en el último año ha crecido de un modo considerable.

Una inversión de futuro

Cuidar de edificios con la importancia social que tienen las bibliotecas es fundamental para garantizar la calidad educativa no solo de los más pequeños, sino también de otro tipo de personas. Pero una cosa está clara: la apuesta por las bibliotecas es la mejor manera de apostar por nuestro futuro. Porque la cultura es algo que la sociedad no se puede permitir perder bajo ningún concepto. Y es que perder la cultura sería el mejor ejemplo de depreciación de nuestro país.

Por suerte, y como hemos comentado, son muchos los gobiernos locales que están poniendo de su parte para tratar de combatir este tipo de cuestiones. Y es que no es para menos. Las bibliotecas son lugares que son frecuentados por mucha gente en nuestro país y son lugares que hay que proteger bajo cualquier circunstancia. Y eso es algo que, poco a poco, parece haber calado en muchas instituciones municipales, aunque también hay que dejar claro que no se ha producido en todas, siendo algunas bibliotecas municipales vilipendiadas por parte de bastantes gobiernos municipales y destinándose apenas recursos para su reforma o para la contratación de más personal para su gestión y administración.

Las bibliotecas deben ser lugares sagrados y que siempre tienen que estar bajo el amparo de cualquiera que sea su responsable a nivel administrativo. No pueden volver a repetirse casos como los que hemos citado sobre el estado deplorable en el que se encuentran algunas bibliotecas, aunque sí que sea cierto que se trata de una minoría. Hay que obligar a los responsables políticos a que, de alguna manera, hagan las reformas que tengan que hacer para evitar esas situaciones. Y si, de paso, pueden abrir alguna que otra nueva, mejor que mejor. La cultura de nuestra sociedad lo agradecerá en el alma.

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