Un paseo por la historia del aceite

Un paseo por la historia del aceite

España, Italia, Grecia… todos los países mediterráneos, con sus más y su menos, son países productores de aceite de oliva, forma parte de nuestra cultura y es algo que tenemos en común. Le llaman el oro líquido y probablemente tengan razón al hacerlo pues se trata de un producto que nutricionalmente es sanísimo y que además tiene otros muchísimos beneficios, entre los que se incluyen algunas ventajas al usarlo como cosmético, en medicina, perfumes e incluso iluminación.

En parte, la historia del aceite va ligada a la historia del vino, y puede que a la del pan, pues el olivo es una de las primeras plantas cultivadas, así como la vid o el trigo y, por supuesto, los tres productos sin indispensables en una dieta mediterránea.

Según la Wikipedia, algunos autores consideran que el cultivo del olivar se inició en el periodo que va desde el 400 hasta el 3000 a.C. en el levante mediterráneo, es decir, que podríamos estar hablando de una amplia zona de Oriente Próximo y esto no es de extrañar pues debemos recordar que muchas de nuestras costumbres gastronómicas provienen de las tradiciones de oriente debido tanto a las rutas comerciales que había con esa área como a su posterior conquista de la península ibérica. Probablemente también de esa época provenga la base que dio posteriormente origen al turrón de jijona, elaborado a base de miel y almendras, como la mayoría de los dulces árabes.

Ya en el Antiguo Egipto encontramos referencias documentales y arqueológicas acerca de la aparición y el uso del aceite de oliva. De hecho, según las escrituras, en esa época se preparaban esencias aromáticas con base de aceite de oliva para preparar a los Faraones en la “otra vida”.

En España la presencia del olivo fue, obviamente, posterior. Hablamos del 1100 a.C. aproximadamente, cuando los Fenicios introdujeron el árbol, pero realmente no fue hasta la ocupación romana de Hispania, allá por el 206 a.C. cuando la producción olivarera empieza a cobrar cierta importancia en lo que después sería nuestro país.

Actualmente España es uno de los mayores productores de aceite de oliva junto a Italia, Grecia y Portugal.

Dentro de nuestro país, la cuenca mediterránea es la preferida la los campos de cultivo, por eso encontraremos grandes olivareros en la Comunidad Valenciana y Andalucía. Jaén, es una de las principales provincias productoras, de hecho, el Centro de Interpretación Olivar y Aceite de la provincia de Jaén es uno de los más reconocidos, tanto por su museo como por sus catas y sus actividades de oleoturismo.

Usos del aceite de oliva

Obviamente el principal uso que nos viene a la mente para el aceite de oliva virgen extra es el alimentario, pero es que incluso dentro de lo que se podría denominar un “uso de cocina”, el aceite tiene mucho más usos que el de freír o aliñar, veamos algunos de ellos.

  • Para aliñar y aderezar ensaladas y carnes.
  • Como ingrediente para salsas. Las salsas mediterráneas más conocidas son la mayonesa y el alioli.
  • Para freír alimentos como patatas, pescados, carnes y verduras o productos procesados como las croquetas.
  • Como conservante, pues en el aceite de oliva no proliferan las bacterias ni los microorganismos y por eso se usa, por ejemplo, para conservar los tan famosos boquerones en vinagre españoles, también conocidos como “Agritos” en el área de la provincia de Alicante y alrededores.
  • Para fabricar jabones. El aceite de oliva se ha usado desde hace muchísimos siglos para fabricar jabones e incluso hoy en día muchas cremas, geles y jabones tienen como base el aceite de oliva.
  • Es un perfecto agente hidratante tanto para nuestra piel como para el cabello, por eso es el típico remedio casero para hidratar zonas muy resecas de la piel, peor también se usa en mascarillas industriales.
  • Es, además, un excelente lubricante casero que puede ayudarte en casa a que las bisagras no chirríen y puede usarse para engrasar cadenas de bicicleta.
  • Es un protector temporal frente al óxido.
  • Se puede alimentar lámparas de aceite con él y conseguir así el combustible perfecto para alumbrar una estancia.
  • Si te quedas sin crema depilatoria puedes usar el aceite de oliva en tus piernas, evitará que te cortes con facilidad y mantendrá tu piel hidratada para evitar que la cuchilla te raspe.

Beneficios del aceite de oliva:

  • Previene las enfermedades cardiovasculares: los ácidos grasos presentes en el aceite de oliva virgen, especialmente el ácido oleico, contribuyen a reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo), mientras que aumentan los de colesterol HDL, o colesterol bueno, incrementan la vasodilatación arterial, mejorando la circulación sanguínea y disminuyendo la presión arterial.
  • Favorece la función digestiva y reduce la secreción ácida gástrica, protegiendo frente a las enfermedades gastrointestinales.
  • Ayuda a combatir el estreñimiento, por tener un suave efecto laxante, y mejora la absorción intestinal de los nutrientes.
  • Disminuye la incidencia de complicaciones en los pacientes con diabetes mellitus tipo II. Un elevado consumo de grasa saturada conduce a sobrepeso y obesidad, importantes factores de riesgo para la aparición y empeoramiento de esta enfermedad, por eso las recomendaciones nutricionales para personas con diabetes tipo II, aunque individualizadas según las características del paciente, suelen incluir la dieta mediterránea y el consumo de ácidos grasos monoinsaturados, sobre todo ácido oleico.
  • Contribuye a una correcta mineralización de los huesos, y a su desarrollo. Es, pues, muy importante, que esté presente en la dieta de los niños durante el crecimiento, y también en la edad adulta para limitar la pérdida de calcio que se produce durante el envejecimiento, y que puede desembocar en patologías como la osteoporosis.
  • Desempeña un papel protector frente al estrés oxidativo celular por su elevado contenido en antioxidantes fenólicos, como la vitamina E.
  • Aumenta la longevidad, al reducir las muertes por enfermedades cardiovasculares y cáncer. Los resultados obtenidos en diversos estudios científicos han demostrado una menor incidencia de varios tipos de cáncer en países mediterráneos (los principales consumidores de aceite de oliva) en comparación con países del Norte de Europa y Estados Unidos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el cáncer de mama, relacionado con el consumo de grasa saturada de origen animal.

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