La revolución será necesariamente feminista y antiespecista

La revolución será necesariamente feminista y antiespecista

Las librerías están llenas de son una prueba patente de que la sociedad identifica la soltería con un fenómeno extraño, y por lo tanto, todo libro que se precie, moderno y actual, ha de dedicarle un espacio. Esto es muy fuerte. En pleno siglo XXI las editoriales siguen pensando que una mujer soltera es algo raro y hablar de ella en un libro, hacerla protagonista de una novela de ficción resulta de lo más original.

Y es que no sé si esta gente pertenece a la era jurásica o si no se han enterado de que las mujeres, gracias a su lucha, a su sangre derramada, a su condena, han conseguido derechos, que por mucho que hoy nos traten de limitar, impidiéndonos a decidir sobre nuestro propio cuerpo, lo cierto es que no van a conseguirlo. Hoy, podemos ser mujeres solteras y trabajadoras y madres y todo lo que nos de la gana.

Y mira, que si decides casarte, pues allá tú, pero al menos regálate una despedida en Hot Despedidas, una empresa especializada en despedidas de soltera y soltero, que cuentan con una amplio abanico de opciones para celebrar el mejor día de tu vida, que no es la boda, precisamente.

Feminismo y antiespecismo

La socióloga Marlene Dixon que en su trabajo El Por qué de la liberación de las Mujeres (Why Women´s Liberation), de diciembre de 1969, publicado en la revista Ramparts, habla de los cambios producidos a lo largo del siglo XX: “Ellas se contagiaron de ese fermento que estalló entre los estratos más bajos de la sociedad: los negros, los latinoamericanos, los indios y los blancos pobres. Cada grupo fue descubriendo la naturaleza de su opresión dentro de la sociedad norteamericana. Las mujeres deseaban saciar su sed de vida libre y plenamente humana. El resultado fue el crecimiento de un nuevo movimiento femenino que abarca mujeres pobres, negras y blancas, trabajadoras explotadas, clase media aprisionadas en las casas soñadas, estudiantes y mujeres militantes que descubren que en el seno de los movimientos de liberación, ellas no son libres”.

Las mujeres han estado siempre detrás de los principales movimientos de liberación, de echo una mujer, y antropóloga, Margaret Mead, dijo lo siguiente con respecto al cambio “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”. Y es que lo cierto, es que todo movimiento provoca un cambio sustancial en la forma de las cosas. Sí, es cierto que requiere esfuerzo, pero la verdad es que todos las revoluciones sociales que se han producido a lo largo de la historia, las han iniciado un pequeño grupo de personas.

La revolución, ansiada cual mesías, llegará, y será feminista, y también, animalista. «La lucha por la igualdad y la justicia es necesariamente feminista y antiespecista». Estas son las palabras de Catia Faria, doctora en filosofía, investigadora y activista. Porque “lo personal es político”, dice la filósofa cuando le preguntan si es posible ser feminista y especista. De esta forma, se distancia del ecofeminismo, en una intervención en la que señaló las diferencias entre ecofeminismo y antiespecismo, rechazando todo tipo de justificación.

Pero, ¿por qué la lucha antiespecista y feminista es una y un misma lucha?

Pues bien, ambas discriminaciones se basan en la presuposición de que existen clases dominantes, superiores por naturaleza, y que por lo tanto, hay otras que deben estar sometidas a las primeras. Esto es lo que ocurre entre diferentes etnias, sexos o especies. Por lo tanto, el especismo, el machismo y el racismo, parten de la misma base, que es considerar que, de manera natural, mujeres, personas no blancas o animales no humanos, han de someterse a las primeras, debido a una supuesta superioridad natural, que los capacita para dominarlos, someterlos y utilizarlos a su antojo.

Llegados a este punto deduzco que no te costará entender que lo mismo que ha sucedido durante años con el pueblo negro, los chinos, los indios o las mujeres, está sucediendo ahora mismo con los animales no humanos, que no gozan de la misma consideración ética que sus hermanos humanos. Seguro que te resulta extraño y no entiendes la analogía, pero has de saber,que hace unos pocos años, las mujeres o las personas negras, por ejemplo, tampoco tenían derechos, y tan solo unos pocos se cuestionaban la legitimidad de esta discriminación. Lo mismo que ahora ocurre con los animales no humanos. El tiempo dará la razón al movimiento animalista.

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