¿Es un problema que los niños se aburran?

¿Es un problema que los niños se aburran?

En estos tiempos en los que vivimos, los hijos tienen también como nos pasaba a nosotros el problema de aburrirse y esto pude suceder en casa, en el cole, con sus amistades, etc. Cada ves deben tener cosas nuevas y recibir estímulos constantes para sentirse bien. Estamos ante un problema que hace que el número de padres que acuden con sus hijos a la consulta de un psicólogo por este tipo de situaciones en las que no saben que hacer aumente. La psicóloga Maribel Paz nos asegura que esto lo ve en su actividad profesional diaria muy a menudo.

Para ella y muchos profesionales, lo mejor que se puede hacer es trabajar juntos para poder llegar a la solución el problema, donde se pongan en práctica unos métodos que funcionen realmente bien, pues todos estamos de acuerdo en que tanto las conductas como los trastornos que se tienen cuando somos niños o adolescentes son complicados de enfrentar por los progenitores.

Esto hace que sea muy importante saber cuál es la raíz del problema y comenzar una terapia individualizada con una serie de técnicos en lo psicológico que colaboren a que desaparezca el problema, para evitar que crezca y se eleven las posibilidades de enfermar.

En este sentido, el enfoque es necesariamente cognitivo-conductual-emocional por lo que hay que poner en práctica el uso de guías y protocolos estructurados y que se hayan probado y garantizado.

Existen diferentes informes que revelan que los niños y su aburrimiento son consecuencia del aislamiento en el que viven, quedando lejanos esos tiempos en los que los jóvenes acostumbraban a compartir su tiempo con los amigos en la calle jugando a la pelota o al escondite.

En aquellos tiempos se salía a jugar y los padres en muchos casos desconocían las aventuras en las que estaban inmersos. Ahora el niño sale de la escuela y carece de tiempo para jugar, quedar con sus amiguitos y las actividades extraescolares son las que copan el poco tiempo libre que tienen y cuando hay un rato libre para el juego, la inmensa mayoría de los juguetes son de carácter educativo.

Todo ello hace que la imaginación deje de servir a aquellas aventuras donde se exploraba lo que había alrededor y aquellas aventuras donde uno se metía en sitios que no conocía jugando por ejemplo al escondite.

Los padres ahora son los que se encargan de la organización de las agendas del estudio, pero también del ocio, por lo que tienen una mayor sensación de culpa cuando el niño se queja por estar aburrido.

Muchos se preguntan si es malo que el niño puede aburrirse y muchos especialistas piensan que no. El aburrimiento pasa por dos estadios, en uno primario se manifiesta con sensaciones desagradables como sin saber qué hacer, pero una vez pasa ese momento, el cerebro pasa a ir desarrollando ideas nuevas para acabar con ese estado y es cuando el aburrimiento termina siendo bueno, pues de él va a aparecer la tan ansiada creatividad, desarrollándose la imaginación y agudizándose el ingenio.

De todo esto podemos concluir que todos los niños es bueno que tengan momentos en los que aparezca el aburrimiento, de tal manera que el cerebro va a intentar y terminará aprendiendo a jugar con él mismo y se desarrollará el ingenio y la creatividad.

La lectura, hacer alguna tarea en casa o hablando con su familia, todas esas son formas en las que se van ampliando sus mentes, descubriendo y explorando vías nuevas.

¿Qué otras connotaciones pueden llegar a producirse detrás del famoso aburrimiento?

Los progenitores es necesario que estén atentos a este tipo de situaciones pues también es cierto que el niño puede que demande más atención por sus padres o hasta que se escondan problemas emocionales que no sepa expresar, donde entran en liza la angustia, tristeza, celos o hasta depresiones por malas experiencias con sus compañeros en el cole u otros aspectos que le afecten de forma importante por situaciones familiares particulares que vivan en casa.

Una vez dicho esto, como puedes ver, el aburrimiento por lo general no es malo, aunque como con otras tantas cosas con los niños, hay que estar muy atento, pues pueden esconderse muchas cosas detrás del aburrimiento. No hay una solución universal, pero desde luego que ahora tienes más herramientas para poder saber qué es lo que le ocurre a tu niño.

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