El negocio del vino desde las culturas antiguas hasta la actualidad tecnológica.

El negocio del vino desde las culturas antiguas hasta la actualidad tecnológica.

Los primeros cultivos de la uva aparecieron en la edad del bronce en Oriente Próximo, Sumeria y Antiguo Egipto. Desde allí llegaría a Grecia, donde en el siglo VIII a.C. el vino ya era una bebida corriente la cual se solía beber aguada. Se popularizó tanto que el dios Dioniso se convirtió en su patrón. Fue desde Grecia desde donde se expandió el cultivo de la vid por todo el mediterráneo llegando a las costas españolas gracias a los navegantes fenicios.

Gracias a sus propiedades adaptativas la vid se ha ido extendiendo, ha requerido a lo largo del tiempo pocos cambios genéticos para adaptarse a las diferentes zonas geográficas ya que necesita de poca agua y minerales, esa adaptabilidad es la clave de su exitosa expansión, la cual no se habría dado sin duda sin la ayuda del comercio expansionista de diferentes culturas e imperios. Gracias a esa adaptabilidad y a la innovación tecnológica que sobre todo se desarrolló a partir del siglo XVIII la extensión de la vid y su negocio ha sido imparable y exitoso. Nuevas técnicas, avances en estudios químicos y nueva maquinaria industrial han sido las que han dado el empujón final a la comercialización y competencia mundial de la venta del vino. Un ejemplo de esta innovación en maquinaria industrial lo tenemos en Boada Tecnología Ibérica donde se esfuerzan en crear lo necesario para que la comercialización del vino sea lo más productiva posible.

Gracias a su adaptabilidad y a la innovación tecnológica el vino sigue triunfando.

Fueron los romanos los que empezaron a innovar en  tecnología con  la técnica del injerto en las cepas de las vides. Durante el imperio romano las viñas se extendieron por los territorios ocupados de  Europa  llegando a tener viñedos incluso en Normandía, Flandes, norte de Alemania y los países bálticos. Continuaron con la tradición egipcia de almacenar y transportar el vino en ánforas selladas, pero sin embargo empezaron igualmente a emplear cubas de madera (un invento procedente del norte de Europa) y que posteriormente durante muchos siglos llegó a ser el recipiente normal para almacenar y transportar el vino. Una vez hecha la vendimia por los esclavos,  se dejaba fermentar en grandes tinajas de barro enterradas  en el suelo hasta el cuello para facilitar el control de temperatura.

Con la irrupción durante el imperio romano de una nueva religión, el cristianismo, se populariza un nuevo rito, el consumo de vino, por lo que al extenderse por el imperio y más allá de sus fronteras, extenderá su cultivo, producción y consumo.

Los visigodos continuaron con  la costumbre  del empleo y cultivo del vino. La producción de vino de aquella época recae principalmente en los monjes europeos hasta el final de la alta Edad Media. La utilización de vino  en la misa hizo que las órdenes religiosas , tras la caída del Imperio romano, mantuvieran el cultivo de la vid en ciertas zonas de Europa y debido a los  saqueos de este período convulso les llevó a que las cubas de vino se escondieran en sótanos junto con los demás víveres, de esta forma acabó encontrando el vino un sitio adecuado para reposar creándose por primera vez las bodegas. En la península ibérica durante la Reconquista se re-plantan nuevas vides a medida que los reinos cristianos van tomando el control del territorio en detrimento del dominio musulmán. La mayoría de estas viñas fueron anteriormente devastadas por la guerra. Es entonces, en la Edad Media  cuando se hace extensivo  el almacenamiento del vino en barriles de madera (en lugar de ánforas de barro).Por su parto, en el   «Nuevo Mundo», los colonos  no quisieron prescindir del vino y eso abrió nuevas posibilidades de cultivo de la vid.

Los vinos del siglo XVII empiezan a tener su apariencia moderna y poco a poco empiezan a ser más estables. Sería Luis Napoleón que  animó al químico  Louis Pasteur a que estudiase las razones por las que se estropeaban los vinos, causando la crisis economía francesa. Al tiempo Pasteur demostró  que existían seres vivos microscópicos denominados levaduras que regían los procesos de fermentación alcohólica, el control de estos organismos hacía que se pudiese controlar la degradación del vino. Además, fue el primero en determinar el papel central del oxígeno en la elaboración del vino. Esta nueva visión fundamentó que la enología empezara a cobrar una visión científica acerca de sus procesos. El químico francés Jean-Antoine Chaptal por su parte, pudo comprobar que añadiendo azúcar en el proceso inicial de fermentación del vino el resultado final era un vino con mayor concentración alcohólica.

La botella de vino al principio tenía una aspecto  redondo  achatado , debido a la técnica de  soplado  del vidrio pero en el siglo XVIII ya comenzaron a ser  más alargadas y de color verde o incluso oscuras debido a la pureza del cristal.

No deja de ser llamativa la evolución de la industria del vino, y no porque nos sea ajena la modernidad y la evolución tecnológica a la que estamos acostumbrados, sino porque estamos hablando de un cultivo, de una explotación de las tierras y de una evolución tecnológica e industrial que hunde sus raíces en milenios atrás.

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