La Sociedad Occultae se fundó en el año de Nuestro Señor de 1215 con la intención de recopilar toda la información escrita y co- nocida sobre la existencia vampí- rica, para que de su estudio se pueda extraer datos que revelen información sobre la aproxima- ción de la Gehena y la manera de sobrevivir a ella, en el caso de que hubiera una posibilidad. Para ello un grupo de Cainitas se han reunido en esta sociedad para el estudio de esta información. Como sociedad abierta se per- mite y celebra la entrada de nue- vos miembros, para de esta for- ma crear la más completa y fiel recopilación de datos.
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Como mortal, nac? en un peque?o poblado n?mada de la llanura egipcia en el siglo LXX antes de nuestra era. Por aquel entonces el mundo a?n era salvaje, y los grandes imperios y reinos que gobernar?an el mundo justo empezaban a formarse. Apenas hab?a peque?as ciudades repartidas por el territorio, ciudades que m?s adelante se convertir?an en capitales poderosas. En esos tiempos las fuerzas m?sticas lo envolv?an todo, se fund?an con cada objeto y persona que tuviera los ojos del alma abiertos, no como ahora, cuando s?lo unos pocos elegidos entre los mortales son capaces de percibir y manipular estas energ?as. Mi tribu ten?a m?s o menos un centenar de miembros, un n?mero nada desde?able para esa ?poca. Mi familia era una de las m?s influyentes de todas, pues era de entre los nuestros que proced?an los chamanes y curanderos. A los diez a?os empec? a mostrar talentos inusuales para las artes ocultas, unos talentos que hay quien ahora los llama N?menes. Poco despu?s ya era capaz de hablar con los esp?ritus de los muertos, y despu?s de unos a?os de pr?ctica, cuando yo deb?a tener unos diecisiete o dieciocho a?os, fui capaz de ver el pasado y el futuro, de curar las m?s graves heridas, de ver y o?r conversaciones desde la lejan?a, de hacer que los enemigos de mi tribu ardieran de repente y, lo m?s importante, de entrar y salir del mundo de los muertos.
Gracias a m?a habilidades, pronto me convert? en la Suma Sacerdotisa de mi tribu, gui?ndola tanto en la batalla como en tiempos de paz. Fuimos capaces de eludir y vencer todos los enemigos que intentaban atacarnos, aunque nosotros no dese?bamos crear un vasto reino, sino vivir en paz en las tierras de nuestros antepasados. Fue entonces y no antes cuando un poderoso se?or de la guerra atac? mi tribu, deseando poseer los conocimientos que hab?a adquirido. Luchamos contra ellos, pero mis dones y la fuerza de mi gente no pudieron hacer nada para ayudarnos, pues sus fuerzas eran demasiado poderosas para nosotros.
As? fue como me encontr?, a los veintitr?s a?os, vagando por el mundo, entrando y saliendo del mundo de los muertos para hablar con mis seres queridos, con mis hermanos, mi familia, mi pueblo y, sobre todo, el hijo que hab?a engendrado poco tiempo atr?s. Gracias a mis poderes pude salvarme, pero nada pude hacer para ayudar a mi pueblo, y mi pena se hac?a cada vez m?s grande.
Pasados dos a?os de vagabundeo, se me apareci? una noche la figura de un hombre cubierto con una t?nica negra que le llegaba a los pies. Lo acompa?aba una hermosa mujer, con el pelo dorado y los ojos del color del cielo. Me pidieron que les dejara compartir mi fuego con ellos, pues eran viajeros y estaban cansados. Durante largo rato hablamos de temas sin importancia, hasta que el hilo de la conversaci?n empez? a cambiar sutilmente, y acabamos hablando del mundo de lo oculto, de los dones que poca gente conoce. Cuando faltaba poco para el amanecer mis dos acompa?antes me dejaron, prometi?ndome que volver?amos a vernos y que nada malo me podr?a suceder mientras mediara el tiempo entre estos dos encuentros, ya que la luz de la luna guiar?a mis pasos y me proteger?a de cualquier enemigo que me acechase.
Durante los cerca de tres meses que pasaron entre mi primer encuentro con ellos y el segundo no pude dejar de pensar en mis dos extra?os amigos, en sus nombres. Finalmente, una noche de luna llena, la cuarta luna del a?o, mientras descansaba en el delta del gran r?o volvieron a compartir conmigo el fuego, que tuve que volver a encender, pues apenas quedaban unas pocas ascuas encendidas. Esa noche Caias me Abraz?, convirti?ndome en su chiquilla.
Pocos a?os m?s tarde Caias me present? a su Sire, Ashur, y a sus hermanos, Japhet, Byzar y Lazarus (Lameth), y permanecimos juntos un tiempo, todos los primeros miembros del clan Capadocio, los cuatro chiquillos de Ashur y los de ?stos. Apenas lleg?bamos a la docena, mientras que los otros clanes superaban con creces el centenar. Pero no tardamos en separarnos, creyendo que juntos no lograr?amos encontrar la misma cantidad de conocimientos que podr?amos hallar si nos dispers?bamos como cenizas al viento.
Juntos, Caias y yo vimos c?mo reinos y religiones se alzaban y se derrumbaban con el paso de los a?os y los siglos. Yo segu? hablando con mis seres queridos, aquellos que ped? cuando mi pueblo fue derrotado. Les promet? que mientras yo siguiera viva su recuerdo y las tradiciones de nuestra tribu permanecer?an inc?lumes. Pero lleg? tambi?n el d?a de nuestra separaci?n, cuando cada uno de nosotros emprendi? su propio camino. Fue entonces cuando mis relaciones con los miembros de otros clanes empezaron a consolidarse. Conoc? a Saulot en uno de mis viajes, de quien aprend? los caminos secretos que llevan hacia el equilibrio del alma, la mente y el cuerpo, a la Golconda, as? como el poder de ver el mundo con una nueva percepci?n, con el Ojo del Alma. Fue Saulot y no otro quien me introdujo en el grupo de Antiguos que ?l mismo estaba adiestrando para que el mensaje de paz que ?l, como yo, sent?a verdadero se propagara por el mundo. Ese grupo de doce V?stagos fue el inicio de lo que m?s adelante se convertir?a en el Inconnu, y junto a ?l recorr? el mundo llevando la paz en mis manos y en mis labios. Pero m?s adelante dejar?a la orden, aunque manteniendo estrechos lazos con sus miembros, y continu? mi camino mientras ve?a c?mo Saulot se encerraba en su cripta, el Clan Salubri se desmembraba y el mundo los cre?a culpables de toda la maldad existente.
En mis b?squedas para alcanzar la sabidur?a, viaj? hasta los confines del mundo, m?s all? quiz?s de donde hab?a llegado cualquier otro V?stago descendiente de Ca?n, y entr? en contacto con un nuevo culto que estaba surgiendo en la tierra del Indo, el Budismo. Cerca de sus valles encontr? un peque?o refugio de paz en el Gran Templo de los Hijos de Osiris, quienes se convertir?an en poderosos aliados cuando tiempos m?s oscuros vinieran. Mientras erraba sin rumbo, tuve aquella experiencia on?rica que hay quien la llama El Suspiro. Luch? contra los demonios de mi mente, y los venc?; luch? contra los demonios del pasado y el futuro, y los venc?; luch? contra mi misma, y me alc? con el alma pura y el esp?ritu clamo. Fue entonces cuando volv? el rostro de nuevo hacia los asuntos de los V?stagos y los humanos.
Permanec? durante unos pocos siglos en el seno de la gloriosa Roma, al amparo de su Rep?blica. Cuando Augusto se hizo con el poder, y los Ventrue arrebataron a?n m?s poder a los celosos Toreador, me retir? de Roma, del ombligo del mundo, y me fui a Grecia, a recordar a los viejos pensadores que hab?a conocido. Mi peregrinaje a las tierras de los antiguos pensadores no dur? mucho, y finalmente volv? a desaparecer del mundo, borr? mi rastro, y volv? a vagabundear. Draco, el primer hijo del Anciano, me dio su apoyo, y me ayud? a construir una nueva identidad como miembro del clan Tzimisce. Ahora s?lo unos pocos conoc?an mi verdadera identidad, y mi recuerdo era poco m?s que un fantasma del pasado.
Divid? mi tiempo principalmente entre tres lugares distintos: la fortaleza de Erciyes, en el centro de la Capadocia, lugar de peregrinaci?n de los de mi Clan; el castillo de Hunedoara, sede principal del Inconnu; y el Gran Templo de los Hijos de Osiris, escondido en los valles del Himalaya. En Erciyes me reencontr? con Japhet y con Constanza, quien se hab?a convertido en la matrona del templo; y empec? a transcribir todos los vol?menes que se conservaban en sus bibliotecas, pues mis aliados esp?ritus me hab?an comunicado que acabar?an siendo destruidos, y me vi con el deber moral de preservar todo ese conocimiento. El lugar donde pude ocultar todo ese saber fue las bibliotecas secretas del castillo de Hundeora, con mis antiguos aliados, Cret entre ellos. Respecto a mi estancia en el Himalaya, simplemente tengo que decir que con los descendientes de Saulot y los seguidores de Osiris plane? una manera de extender alrededor del mundo los mensajes de paz que postulaban los fundadores de nuestros clanes: la paz de esp?ritu entre la vida y la muerte, los Salubri cuidando de los vivos, los Capadocios de los muertos y los Hijos de Osiris vincul?ndolos a ambos De vez en cuando segu?a entrando al reino de los muertos para hablar con mis compa?eros inseparables, con los amados que perd? al tiempo que perd?a al resto de mi tribu.
Me establec? en una fortaleza en la antigua provincia de Pannonia, en la ciudad de Veldidena, m?s tarde llamada Innsbruck, aunque durante unos mil a?os me dediqu? a proclamar la Senda de la Compasi?n por all? donde pasaba, vagabundeando alrededor del mundo. En mi fortaleza se reunieron los grandes pensadores de todos los tiempos, y fue refugio de los perseguidos. Cuando en el a?o 1133 de nuestra era Tremere, miembro de la Casa de Hermes, fundador de la Casa Tremere, V?stago y cometedor del m?s horrible de los cr?menes que un V?stago puede cometer, la Diablerie, bebi? la Sangre de Saulot, instigado por Germain, mi hogar acogi? un gran n?mero de su progenie, del mismo modo que proteg? con todo mi empe?o a los eruditos que un d?a formaron el Clan Brujah.
S?lo me quedan por lamentar la muerte de mi sire, Caias Koine; llorar el fin de Nik?, uno de los hijos de la Luz, uno de los pocos V?stagos que logr? encender una llama de esperanza dentro de m?, bajo mis colmillos sus venas muertas. Fue ?l quien me pidi? que acabara con su dolorida existencia, que dejara que su alma volara donde la de su sire, Saulot, le esperaba, pues carec?a de un chiquillo capacitado para realizar esta tarea. Ése fue uno de los momentos m?s tristes de toda mi existencia.
Despu?s de casi nueve mil a?os, despu?s de haber sobrevivido a dos Crisis Vamp?ricas Mundiales, como yo las llamo, ser?a un poco absurdo que tirara mi existencia por la borda tomando un papel m?s activo en la Yihad. Me conformo con ver lo que sucede a m? alrededor, ya sea mediante mis propios dones o mediante mis agentes repartidos alrededor del globo. Caer?a en un grave error si tomara una posici?n clara a favor o en contra de una de las facciones que en estos momentos luchan en el Érebo.
Tomar parte activa a favor de unos u otros har?a decantar demasiado la balanza, y eso alterar?a demasiado el orden general de las cosas. Si un neonato, e incluso un antiguo, decide cambiar de bando, las consecuencias no ser?an muy graves, en cambio, si lo hiciera un Matusal?n de cuarta generaci?n con nueve mil a?os a las espaldas, bueno, imaginad lo que supondr?a.
Yo s?lo me dedico a advertir el Cataclismo a aquellos que desean escuchar, aunque todos sepamos que los vampiros de menos de quinientos a?os son poco m?s que carne de ca??n. Nadie podr? librarse. Todos caer?n. Es triste pensar en ello, pero es as
Frio. ¿Alguna vez habeis sentido lo que es el frio? un frio que te atenaza, que te asfixia,que te penetra, que se introduce por todos y cada uno de los poros de tu piel y, sin que te des cuenta, de repente pasa a formar parte de tu ser. Tu ser...¿Qui?n eres?¿O deberia decir mejor qui?n soy?¿Soy alguien o algo?¿Qu? hago aqui? El fr?o no me deja pensar... pensar, que extra?o concepto ¿ Es que hay algo mas a parte de esto? Creo que si, pero no se lo que es... Se esta tan bien aqui... Si no fuera por este frio tan paralizador...¿ O es el fr?o que me paraliza el que me hace querer estar aqui? me hace imposible moverme, pensar... es un fr?o tan acogedor en el fondo, que ¿para qu? necesito moverme?¿para qu? necesito pensar? Me siento como si fuera una escultura de cristal a punto de romperme en un monton de diminutos fragmentos , como si estuviera a punto de estallar de fr?o... quiz?s si me muevo, quiz?s si intento salir de aqui... salir de este fr?o que me agarrota el alma.. ¿pero porqu??¿ Hay algo mejor que el fr?o? Algo que no me desgarre por dentro, algo que me impida estallar en mil pedazos y desvanecerme, algo con lo que aplacar el dolor... pero ¿ donde?¿ hacia donde? Quizas si consiguiera concentrarme y pensar... de nuevo, pensar, ¿ pensar en qu?? Hay algo que se me escapa, algo ahi, que me esquiva, algo elusivo que no soy capaz de fijar en mi mente... tal vez si consiguiera recordar... Tal vez sin el fr?o... Oh dios, tengo que calmar este frio tengo que subir como sea... como sea... ¿subir? ¿Como se que tengo que subir? Lo s?. Supongo que eso tendr? que valer por ahora... Si consiguiera recordar...
¿Cuanto tiempo habr? pasado? Cada vez hace mas frio... cada vez me pierdo mas, cada vez soy menos yo, si es que yo soy algo, si es que alguna vez fui alguien... Pero aun asi no consigo recordad que mas hay a parte de esta sensaci?n congelada que se apodera de mi mente por momentos...
He de salir de aqui, intentar moverme hacia all?, si hacia all?... lo se, ahora lo se... siento algo que me llama arriba... he de ignorar el dolor, ignorar el fr?o, ignorar los trozos de mi alma que se parte por el camino... me da igual lo que haya arriba, no puede ser peor que el frio... voy a subir, aunque sea lo ?ltimo que haga, no pienso dejarle al frio que me gane ¿me oyes, bastardo? no vas a ganarme... hoy no... hay algo en mi interior que parece saber cual es el camino fuera de ti, y alli nos vamos... asi que bien, llevame all?, seas lo que seas, llevame all? solo llevame fuera de aqu?... Venderia mi alma al diablo por salir de aqu?, asi que guia, yo solo quiero que cese mi agon?a salir de este agujero... si excarva bestia mia, excarva... desgarrame las manos y las piernas hasta que solo quede el hueso... pero s?came, s?came de aqui... solo un poco mas... ¿qu?? ¿ no hay nada mas que excarvar? ¿estamos... fuera? que esto... quien es esta gente... todos me observan, parece que me juzgan...no se que es lo que ocurre... noto como mi otro yo se retira, pero sin su ayuda no me siento con fuerzas de seguir escarvando... y el frio sigue ahi... ha subido conmigo todo el camino...maldito... ¿ es qu? no tengo mas opci?n que rendirme a ti? siento como mis brazos ensangrentados empiezan a hundirse de nuevo en el barro, y como las gotas de lluvia van rizando mi pelo pelirrojo seg?n vuelvo a entremezclarme con el barro... asi que despues de tanto esfuerzo, esto ser? todo...
Entonces levante mi cabeza en un ?ltimo gesto de ver todo lo que podria haberme esperado y vi a aquel hombre que estaba apartado del resto justo encima mio. Era un hombre mayor, de unos cincuenta a?os que me miraba fijamente entre con alegria y resignaci?n. Esbozo una leve sonrisa que intente devolverle, aunque en mi pat?tico estado supongo que no fue mas que una leve mueca. Entonces el levanto la mu?eca y entonces vi como su sangre se derramaba en mi cara y como practicamente se fundia con la tierra y el agua que me cubria toda la cara. Pero esto era distinto, estaba caliente... empec? a tragarme aquel liquido espeso y caliente. Caliente... eso era... el calor que ansiaba, el calor que hacia retroceder al fr?o de mi cuerpo, el calor que me daba la vida, que me daba fuerzas, que me devolvia el alma...
-Buenas noches, Joanna. Bienvenida al circo de las sombras. Va a ser un verdadero placer contarte entre nosotros.
La primera palabra que o? en este mundo fue Tzimisce. Nac? en Hungr?a, en el norte, cerca del R?o Sz?mos, en el A?o 850 del Ganado. Mi padre era un aparecido Narov. Mi madre, una Danislav, as? qe supongo que tengo sangre de Se?or de la Sombra. Fui criado en el castillo de Yaroslav Narov, abuelo de mi padre y Voivoda de la zona, chiquillo de Tchernabog, chiquillo de Yorak, chiquillo de Tzimisce, chiquillo de Ynosh, chiquillo de Ca?n.
Desde peque?o fui criado para el Abrazo, de modo que aprend? todo lo que necesita saber un Voivoda: etiqueta y protocolos del clan, las artes de la guerra, a leer y escribir, e incluso hechicer?a. Me destaqu? especialmente en esto ?ltimo, siendo capaz cuando apenas aparentaba diez a?os de llamar al magma desde las profundidades. Un d?a, sin embargo, Yaroslav se fue. Viaj? al Oeste y durante mucho tiempo no supimos nada de ?l. El senescal no sab?a que hacer, y se estaba preparando para la m?s que probable invasi?n del Voivoda vecino cuando Yaroslav volvi?. Tra?a consigo a un nuevo chiquillo, un alem?n, Oleg Slivowitz. Oleg era un hechicero a?n estando vivo, y Yaroslav lo atrajo a las filas del clan como era tradici?n entre los Koldun. Nunca me cay? bien. No s?lo era extranjero y hab?a usurpado mi puesto leg?timo como primer chiquillo de Yaroslav, sino que adem?s era adulador y traicionero como una de esas v?boras Setitas. Adem?s, era un p?simo mago.
Aunque ten?a el don natural de ver a los esp?ritus, los trataba, cosa t?pica de los alemanes, como esclavos, y s?lo daba ?rdenes con el l?tigo. Yo, por mi parte, ya hab?a dominado las artes que ?l empezaba a comprender, en el a?o 975, cuando Yaroslav le otorg? el Rito de Liberaci?n y como regalo...¡a m?!. Me abrazar?a esa serpiente traicionera e irascible, m?s Bratovitch que Koldun. Me resign?, acept? mi destino. Oleg me Abraz? y me llev? a Alemania, donde me mantuvo como un simple esclavo. Se negaba a instruirme en lo que yo a?n desconoc?a, probablemente para no revelar su propia incompetencia, y en lugar de enviarme a hacer lo que fuera me gritaba y ordenaba como si yo fuese un szlachta. De no ser por el maldito Juramento de Sangre habr?a comido la Sangre de su Coraz?n la misma noche del Abrazo. En m?s de una ocasi?n viaj? de nuevo a Hungr?a, donde el sire de mi sire me entreg? el Bast?n de Svarog, un poderoso fetiche creado por su sire, Tchernabog, que a?n conservo. Él me instruy? y me mostr? las V?as y rituales que yo desconoc?a, me ense?? a moldear la carne y el hueso y a ver como las ?guilas. Corr?a el a?o 1023 cuando, en uno de mis viajes, encontr? el castillo bajo asedio. Orden? a mis szlachta y los caballeros Basarab que me acompa?aban que atacaran y yo mismo me lanc? a la batalla. Nunca hab?a visto a aqu?llos enemigos. Esgrim?an artes parecidas a las nuestras, pero m?s toscas y simples. Llamas, espadas que se mov?an solas, niebla que cegaba a los Basarab... finalmente logramos llegar al castillo y entrar para unirnos a los defensores. La batalla dur? tres noches m?s, y tuvimos que sacrificar a todos los criados no aptos para el combate, convirti?ndolos en piezas de un vozhd o alimento, hasta que finalmente el ?ltimo de ellos cay?.
Pero a qu? precio...el castillo estaba destruido, todos los ghouls muertos y Yaroslav era s?lo una columna de cenizas junto a m?... esa noche jur? odio eterno y venganza contra aquellos hechiceros usurpadores y asesinos, la Casa Tremere, como dijo el ?ltimo que se llamaban antes de morir bajo mis atenciones en las relativamente intactas mazmorras del castillo. Pas? los siguientes dos a?os cazando Usurpadores. A?n conservo las cabezas de muchos de ellos. Tambi?n recopil? informaci?n. No s?lo hab?an matado a mi familia y al sire de mi sire. ¡Hab?an robado sangre de mi clan! ¡Hab?an experimentado con Tzimisce, con seres infinitamente superiores a ellos con el fin de usurpar la inmortalidad que no merec?an! M?s que eso, hab?an diabolizado a Saulot y se atrev?an a llamarse clan. Volv? al castillo de mi sire, donde le present? la cabeza del Tremere que se hab?a hecho con el dominio de Görlitz, una ciudad cerca de la frontera Este de su dominio, exigi?ndole el Rito de Liberaci?n y un knezato en esa ciudad. Una vez all?, me arm? y prepar?. Traje Vlaszy desde Hungr?a, Basarab de Valaquia, Bratovitch de Polonia, Krevcheski de Eslovaquia. Orden? levas de campesinos, a los que convert? en Szlachta. Como hab?a hecho en el castillo de Yaroslav, los que eran incapaces de luchar fueron convertidos en Vozhds. Pas? varios a?os m?s atacando y acosando a los Usurpadores mientras mi sire me ped?a servicios cada vez m?s est?pidos e indignos s?lo para probar el poder que ten?a sobre m?. Conoc? a muchos compa?eros en esos a?os...hasta que finalmente asist? a la Noche de Kupala. Escuch? a Lugoj, convers? sobre rituales con Velya y sobre ocultismo con Vykos. Y comenz? la Revuelta Anarquista. Cuando volv?a a mi feudo para prepararme, me encontr? un paisaje desolador. Todo hab?a sido destruido. El ingeniero Krevcheski nos hab?a traicionado a los Usurpadores, y ahora toda la ciudad ard?a y mi castillo estaba siendo saqueado. Matamos a todos los Tremere, y el traidor Krevcheski sufri? las consecuencias de su traici?n. A?n lo puedes ver decorando el suelo de la biblioteca. Ten cuidado, esta vivo, y aunque no tiene huesos los dientes a?n los conserva. ¿Por d?nde iba? Ah, si. Atacamos el castillo de mi sire a la noche siguiente. Los aparecidos se enfrentaban dentro de la misma familia mientras los Anarquistas asalt?bamos las defensas de mi sire. Sus ghouls no eran nada en comparaci?n con aut?nticos Tzimisce, por supuesto, de modo que fue relativamente f?cil llegar hasta ?l. Cuando lo encontr?, me insult? y bram? maldiciones contra m?. Invoc? a los dioses para que me maldijeran por atacarle de este modo y traicionarle. Me orden?, crey?ndome a?n atado por su sangre, que me detuviera. Me negu? y luchamos. Él conoc?a a los esp?ritus, pero los esp?ritus le odiaban. Yo los conoc?a tambi?n, pero a m? me obedec?an. Atrapado por la tierra, sujeto por los esp?ritus, con un brazo cercenado por un esp?ritu lobo, me maldijo por tercera vez mientras tomaba su sangre. Hasta hoy no se ha manifestado ning?n efecto de dicha maldici?n. Continu? la revuelta, por supuesto. Fui testigo de c?mo Lugoj devoraba al M?s Antiguo, diga lo que diga ese cobarde con complejo de culpa de Ruthven. Contempl? como m?s y m?s antiguos ca?an y eran destruidos, y soport? las burlas de mis compa?eros y respond? a sus insultos cuando me negu? en redondo a atacar, o a prestar mis tropas para que se atacara, a los antiguos menos tir?nicos. Luch?bamos contra los tiranos, no contra los antiguos. Muchos de nosotros super?bamos los quinientos a?os. Nadie me escuch?.
Andado el tiempo, llegu? a trabar amistad con algunos de esos antiguos. Pero eso es otra historia. Por ahora baste decir que nos llegaron noticias desde Italia: los Lasombra hab?an emulado nuestra haza?a. Hab?an devorado al Antiguo al que hace tanto tiempo maldijimos por conducir a las legiones de Roma contra la Vieja Patria. Tambi?n llegaron otras noticias. Los Brujah se hab?an rendido, salvo unos pocos que permanecieron fieles. Siete de los Antediluvianos restantes se hab?an unido para formar una "Camarilla" con sus clanes, proporcion?ndoles la perfecta pantalla para manipular y dominar a sus descendientes. No pod?amos permitirlo.
Atacamos Thorns y la arrasamos hasta los cimientos. El pueblo ardi? durante varias noches, y no sobrevivi? ning?n mortal. Cuando volvimos al continente, analic? mi situaci?n. No ten?a lugar de residencia, pues el castillo de mi sire hab?a sido destruido por m? mismo y mis aliados, y el m?o por los Tremere. No ten?a ej?rcito, pues s?lo que quedaban unos pocos Bratovitch y estudiosos Obertus de mi anta?o gloriosa horda. Ahora el Movimiento Anarquista era lo ?nico que me quedaba. Por esos tiempos era a?n joven. Me un? a la Espada de Ca?n, por supuesto. Corr? durante veinte a?os con una manada n?mada, coleccionando cabezas de Tremere y enfrent?ndome a todos los enemigos de la secta. Finalmente, la manada fue destruida. Me establec? en Kapùvar, Hungr?a, cerca de la actual frontera con Austria, donde form? una nueva manada. Durante m?s de tres siglos, imperturbable a las guerras y a los odios raciales, tanto entre mortales como entre Cainitas, desde el castillo que era base de operaciones, como le dicen ahora, de la manada, atacamos por toda Hungr?a, Austria y Alemania. La Camarilla nos tem?a, los Tremere nos odiaban y los independientes se apartaban a nuestro paso. La Sangre del Coraz?n de un Regente Tremere aliger? mi camino ascendente en la Sangre de Ca?n. El Sabbat nos respetaba, y mi chiquillo lleg? a Obispo. Yo, por mi parte, me dediqu? a los estudios ocultos que la guerra hab?a impedido durante siete siglos. Yo escog?a cu?ndo luchar, y por tanto escog?a tambi?n cu?nto tiempo ten?a para mis estudios. Entonces llegaron los tanques. Lo que no hab?a logrado la primera guerra lo logr? la segunda. Bajo las botas de los seguidores de aqu?l extra?o hombrecillo con bigote, Hungr?a se estremeci?. Aunque los mortales saludaran como h?roes a los invasores, yo notaba c?mo la tierra se sacud?a de dolor, y contemplaba a los alemanes profanando todo lo que quer?a una vez m?s. Casi consegu? acabar con ellos. Rechac? un primer ataque con mis Vozhd. El segundo lo par? con Hechicer?a Kold?nica.
Para el tercero, Abrac? precipitadamente a tres chiquillos tras la muerte de mi manada, destruida por una cuadrilla de Arcontes con la que acabamos, y con los restos de mis criados y mi primer Chiquillo me dirig? al Oeste. Durante el viaje, Wilhelm, uno de mis chiquillos, fue asesinado por los Brujos. Todos murieron, y nosotros continuamos hasta Francia. No pod?amos establecernos all? porque estaba bajo control de la Camarilla, mientras que la pen?nsula ib?rica, a?n siendo Sabbat, estaba demasiado cerca de los alemanes y sus tanques, demasiado accesible. Viajamos a Canarias. En Tenerife me puse en contacto con el Arzobispo de la capital, consegu? un dominio apartado y me establec?. Hace m?s de cincuenta a?os de eso, y ?sta es la casa donde me instal?. Ahora soy sacerdote de una nueva manada, formada por los compa?eros que conoc? hace tantos siglos en Europa, pronto ser? nombrado Obispo y mis chiquillos me acompa?an en la mejor tradici?n del clan. Incluso he Abrazado nueva progenie. Y lo que es m?s importnate, aqu? puedo dedicarme con tranquilidad a los estudios que las guerras me han negado durante tantos siglos. De hecho, esos mismos estudios me han llevado a nuevos viajes, durante los cuales conoc? la Sociedad Occultae. Un grupo de Cainitas con mis mismas inquietudes, al margen de pol?tica y Yihad, con los que podr?a debatir y compartir notas y conocimientos. Una biblioteca enorme oculta, a la que sum? parte de mi propio material. Las ventajas superaban al inconveniente de tener que tratar con los Usurpadores. Y aqu? estoy, esperando a que mi criado disponga el ritual que culminar? con tu adiestramiento. S?, no te hagas el tonto. Sabes por qu? te cuento esto. Sabes por qu? conoces mi casa y las costumbres del clan, y sabes por qu? est?s aqu?. No te resistas. Te aseguro que la gloria del Sabbat es mucho mejor que morir como un perro como tienen por costumbre hacer los humanos.
Hijo de un senador por el estado de Wisconsin, Alexander es en muchos aspectos una inc?gnita para los dem?s V?stagos, y ?l deliberadamente prefiere evitar cualquier conversaci?n sobre su pasado. Seg?n las fuentes m?s fiables fue Abrazado en Milwaukee en 1991 en circunstancias todav?a no aclaradas del todo, pero parece que su Abrazo no hab?a sido autorizado por el pr?ncipe y que Alex (para los amigos) no contribuy? precisamente a facilitar las cosas al romper la Mascarada poco despu?s, intentando contactar con su familia, si bien los detalles de su trasgresi?n fueron silenciados posteriormente.
Despu?s de que su cr?men contra la Mascarada fuera descubierto en Milwaukee se alzaron varias voces exigiendo su destrucci?n, pero finalmente su sire consigui? que su castigo fuera conmutado por el exilio y un V?nculo forzoso con el Justicar Xaviar, del clan Gangrel, quien lo puso bajo la tutela de uno de sus chiquillos, un arconte Abrazado en la ?poca de la colonizaci?n del Oeste llamado Gabriel. Alexander se encarg? de representar a Gabriel en lo que el viejo Gangrel denominaba "reuniones de sal?n", actos entre la alta sociedad de los V?stagos donde se sent?a inc?modo. Alexander desempe?? su papel lo mejor que pudo y en cierta manera su inicial temor hacia Gabriel se fue convirtiendo en un silencioso respeto y admiraci?n por el arconte.
Alex era el portavoz no oficial de Gabriel y su cuadrilla, el encargado de poner la cara bonita y guardar las apariencias ante el pr?ncipe y los antiguos. Asimismo, su facilidad para relacionarse con los mortales demostr? ser ?til en m?s de una ocasi?n, si bien hay que decir que su labor fue sobre todo informativa, y que prefer?a mantenerse al margen cuando la acci?n llegaba, dej?ndola en manos de sus compa?eros, si bien de ellos lleg? a aprender un par de trucos por si alguna vez deb?a utilizar las manos… Acompa?ando a Gabriel visit? Boston, Washington D.C., Atlanta y Nueva Orle?ns, donde reside desde 1996.
Cuando recientemente Xaviar y gran parte de su clan abandonaron la Camarilla, Alexander qued? liberado de sus obligaciones, si bien ha permanecido en contacto con Gabriel y otros Gangrel desde entonces. Por primera vez libre de actuar a su antojo, Alexander se ha dedicado a sus propios asuntos, dedic?ndose al estudio de la m?sica que tanto aprecia (es particularmente bueno tocando el saxof?n y el piano) pero tambi?n cultivando otros conocimientos.
Desde su Abrazo Alex ha aumentado su responsabilidad, procurando ser autosuficiente, siguiendo un disciplinado aprendizaje tanto de sus habilidades vamp?ricas como de conocimientos m?s mundanos (ciencias, idiomas, inform?tica, etc.). Al mismo tiempo siempre ha preferido frecuentar la compa??a de los mortales antes que la de los vampiros, a menudo infiltr?ndose en la sociedad mortal mediante eventuales trabajos a tiempo parcial. En muchos aspectos Alex todav?a se considera humano, y su propio aspecto inocuo le facilita la interacci?n con los mortales. Paralelamente Alex desconf?a de los vampiros en general, pues ha visto demasiadas traiciones y pu?aladas por la espalda como para sentirse seguro en la sociedad de la Estirpe, por lo que muy pocos vampiros pueden contarse entre sus amistades. Durante un tiempo estuvo muy unido a un vampiro llamado Eric por su mutuo inter?s musical, pero en los ?ltimos tiempos la relaci?n se ha enfriado progresivamente. En cuanto a Gabriel, su mentor y consejero, lo considera demasiado distante y su furor animal no contribuye a acortar distancias.
Imagen: Un joven atractivo en la etapa final de la adolescencia, de largo cabello rubio y enormes ojos verdes. Suele vestir de forma elegante ante el pr?ncipe, pero entre sus compa?eros prefiere los vaqueros y la ropa informal. Su tez es sonrosada como la de un mortal, y normalmente tiene un aire melanc?lico. A veces utiliza gafas de montura met?lica, que le dan un aire intelectual. Cuando sonr?e, lo hace de forma franca y sincera.
Consejos de Interpretaci?n: Mu?strate educado en toda ocasi?n, y si alguien te amenaza, ign?ralo. Est?s cansado de esta vida, pero te aferras a ella a falta de nada mejor y crees que la idea del suicidio es de cobardes. Eres amable con los mortales pero te lo piensas mucho antes de seguir los consejos de los V?stagos y muy pocos de ellos consiguen ganarse tu confianza. Tienes el pensamiento paranoico de que la mayor parte de los vampiros tienen agendas ocultas en las que no quieres verte involucrado (y la mayor parte de las veces tienes raz?n).
Ésta que sigue no es, como cab?a esperar, la aut?ntica vida de Leonardo de Hasta, m?s es sin duda lo ?nico que podemos tomar como referencia.
De mortal un ni?o inquieto, fantaseaba y se asombraba, y no cesaba de preguntar sobre el mundo que le rodeaba y amigos sin duda no le faltaban. Nativo de Jerez, autodidacta e independiente, tras terminar Bachillerato pretendi? cursar una carrera, mas antes recorri? gran parte de la geograf?a espa?ola. Ciudades m?gicas como Salamanca, Bilbao, C?rdoba… todas ellas pasaron bajo sus pies. Le llamaba la atenci?n el misticismo inherente al mundo, todo lo que las noches pod?an ofrecer y al tiempo esconderse para s?, y le intrigaban todos esos ocultos misterios. As?, resolvi? darse un tiempo a si mismo, vivi? durante mucho tiempo en la calle vali?ndose por si mismo, he hizo el Camino de Santiago, algo que sin duda le marcar?a profundamente. Siempre le dec?an que pose?a una gran intuici?n y que no le costaba en absoluto comprender a los dem?s, quiz? fuese eso lo que llevo a este encuentro, pero lo cierto es que all? conoci? a un hombre, que solo recorr?a el Camino tras la puesta del sol, y lo acompa?o durante todo el trayecto. Se revelaron como buenos amigos, con inquietudes comunes, ambos dec?an que el mundo necesitaba so?ar, so?ar mas profusamente y olvidar la cada vez m?s ag?nica carrera por la industrializaci?n, y volver a las ?pocas en las que se narraban historias al calor de una hoguera. Y compart?an otra clase de sue?os, esta vez de aquellos que vienen en el descanso, de ninfas, s?tiros, r?os te?idos de sangre y ?ngeles salvadores. Y all? empezaron las voces para Leonardo, unas voces extra?as y desoncertantes que le hablaban sin cesar, y que pronto se convertir?an en su mayor aliada. El Peregrino le encomi? a visitar otras ciudades como San Sebasti?n, Lisboa, Valencia, Toledo… que sin duda hizo. Luego volvi? a Jerez, para descubrir a sus padres y a algunos amigos muertos. Esto sin duda le sumi? en una depresi?n, abandon? filosof?a y psicolog?a, en las que hab?a entrado hac?a poco, y fue a consultar a un psiquiatra para aliviar su dolor, un psiquiatra amigo que conoc?a de a?os atr?s.
Durante varios meses hablaron, hasta que una vez, aquel doctor desnud? sus colmillos en la noche y le introdujo en ella. A cientos de kil?metros, uno que llaman gran hombre redescubr?a la m?quina de vapor, el mundo empezaba su declive al tiempo que Leonardo nac?a a una nueva vida de sue?os. Durante un a?o estuvo en Letargo, pues el cambio para el fue brusco. Cuando despert? sab?a lo que ten?a que hacer, su amigo no le hab?a abandonado.
Sin duda la historia se vuelve nebulosa en estos a?os, pues se sabe que emigr? a M?jico un tiempo y luego volvi? a Europa un siglo despu?s. Un siglo del que no se sabe nada, presumiblemente vag? por todo el mundo antes de volver. Fue a Londres durante mucho tiempo, e hizo numerosas alianzas y favores, y luego busc? y conoci? a Nietzsche, con el que comparti? noches de filosof?a, ret?rica y alcohol, as? como a un inexperto Freud, al que pronto abandon? para influir notablemente en Jung. Inmediatamente despu?s tuvo un sue?o. Dos grandes masacres. Aqu? se le pierde la pista, no se sabe si estuvo en Letargo o si fue part?cipe de algunas de las Guerras, aunque lo m?s probable ser?a pensar que estuvo ayudando de alguna forma a las v?ctimas durante y despu?s de la guerra. Luego volvi? a Jerez durante muchos a?os. Pero necesitaba viajar de nuevo, su alma se sent?a inquieta, y fue mandado de nuevo a Am?rica. Paticip? en el ataque Sabbat a Houston, estuvo como Tribuno de la Camarilla en Austin, como esp?a de los Independientes en Detroit, particip? en la toma de Nueva York como cronista y diplom?tico.
Ahora se ha asentado como Tribuno en la ciudad de Jerez, y solo espera el relevo que le ser? concedido dentro de poco. Nadie sabe que relevo. Es sin duda un V?stago intrigante, oscuro y cr?ptico, que parece saberlo todo siempre.