Las viejos túneles escarbados en la roca podían tener cientos de años en algunos casos. La mina tenia en algunas partes laberínticas galerías que no se conocían al cien por cien, incluso ignorandose donde iban a parar. Nadie sabia a ciencia cierta la cantidad de túneles que había ya que los derrumbamientos habían sido frecuentes en algunas partes durante toda la historia de la mina. En la antigüedad los métodos para aguantar túneles habían fallado y muchas vidas se habían perdido. Era por eso que muchas partes de la mina se dejaron atrás olvidando la plata que pudieran contener ya que eran demasiado inseguras para trabajarlas.
La plata se había extraído con el esfuerzo de hombres y niños durante muchos años. Muchas vidas habían comenzado o acabado en aquellas galerías. El ruido de los martillos, los picos y las vagonetas había inundado el lugar durante muchos años pero ahora como espacio protegido de Noruega el lugar había tomado otro rumbo. Las minas ahora eran una especie de museo que enseñaba a los visitantes como se había trabajado en aquel lugar hacia mucho años. Se decía que era una evolución del lugar aunque la realidad es que no quedaba un solo gramo de plata que robarle a la fría piedra. Reconvertirse o morir y el ser humano se aferra con uñas y dientes a la vida como pocos.
Descendiendo por los túneles dos hombres, equipados de grandes linternas, realizaban una visita por las galerías. Kjell y Jan eran los dos encargados de las tarea de recuperación de la vieja mina. El gobierno los había contratado para que se encargaran del tema de la mina y tenían un contrato bastante importante. Todo había ido como la seda desde el principio pero ahora parecía que las cosas podían torcerse. Se estaban jugando mucho dinero y no era momento para flaquear. Tenían unas fechas y la inauguración de nuevas partes de la mina era en breve, así todo debía estar a la perfección, que lo estaba. Lo estaba salvo por...
- La verdad es que ha sido bastante raro. Un derrumbamiento mientras se trataba de asegurar una de las galerías mas antiguas. Al parecer el incidente ha sido a ultima hora y han detenido el trabajo. Rolf me ha llamado y he llegado sobre las nueve a las oficinas, luego me ha entregado esto.
Ruido...
Palabras...
Sin dejar de descender por la galería Kjell tendió a su acompañante un pequeño objeto que llevaba en el bolsillo. Jan agarro lo que su socio le ofrecía y tras detenerse lo examino a la luz de la linterna.
- ¿Que coño...?
Lo que tenia en la mano Jan no era un pedazito de plata, ni una trozo de pico, no era nada que debiera estar en una mina, no señor.
- Eso mismo he dicho yo Jan, eso mismo. - Continuo andando hacia abajo - Según lo que me ha dicho Rolf es un pedazo de cota de malla, una bastante antigua. Nadie venia a picar a la mina con una cota de malla, nadie. Esto es muy raro.
Olor...
Extraño...
Rápidamente Jan se puso a la altura de su socio mientras agitaba el pedazo de cota de malla en la mano.
- ¿Como que raro? Esto es imposible. ¿Que demonios pinta una cota de malla en una mina? Nada. Esto tiene que ser otra cosa que usaran los mineros, quizás parte de una herramienta o una protección. No iban a llevar una armadura en una mina, es estúpido e incomprensible.
Los dos hombres continuaron descendiendo hasta llegar al lugar del derrumbamiento. La zona estaba asegurada pero parte de la galería se había venido abajo, tardarían un par de días en dejar todo aquello limpio. Kjell se acerco a unos generadores y tras encender el compresor dio luz al lugar con los focos que estaban instalados para las obras.
- El alumbrado definitivo esta pendiente de terminar así que tendremos que conformarnos con esto. - Se acerco al lugar del derrumbe mientras apagaba su linterna - Como puedes ver parece que lo que había detrás de esta pared era otra galería, como si se hubiera derrumbado y sellado. Ahora al tocar los apuntalamientos ha salido a flote de nuevo.
Luz...
Movimiento...
Jan se encaro hacia la abertura que tenia ante el. Si aquello había sido una galería había sido hacia mucho, mucho tiempo. Se podía entrar de mala manera y poco mas, estaba todo lleno de cascotes y grandes bloques de piedra que deberían pesar varias toneladas. Mover y asegurar aquello les iba a costar a ellos mucho tiempo y al gobierno mucho dinero.
- ¿Donde se encontraron el pedazo de malla?
Aproximandose al lugar, y volviendo a encender la linterna para mostrar la zona recientemente descubierta, Kjell enfoco hacia un lugar que parecía mas accesible.
- A Rolf le pareció ver algo y se metió entre esas piedras. Apretándose consiguió llegar a coger el pedazo que estaba tapado por una gran roca. Dice que vio algo mas brillar levemente pero que no se la jugo a estar allí demasiado y que una piedra de cinco mil kilos le partiera por la mitad.
- Podríamos hacer como que esto no...
Sed...
Hambre...
Algo salio volando rápidamente del lugar donde estaban apuntando justamente con sus linternas. Los dos hombres se asustaron y retrocedieron rápidamente. Jan consiguió mantenerse en pie pero Kjell dio un traspiés y se desplomo. Un par de gritos y luego todo volvió a la calma.
- ¡¡Joder!! ¡Puto bicho de mierda! Que susto. - Se acerco a su acompañante y le tendió la mano - ¿Estas bien?
Aceptando la ayuda Kjell se levanto y se sacudió las ropas. Se toco levemente el costado mostrando un leve gesto de dolor.
- Todo bien, gracias. Menudo susto. Puto murcielago... - Mientras el mortal se agachaba para recoger su linterna razono rápidamente - Si ha salido un murciélago es que tiene que haber otra entrada. Quizás es una comunicación entre dos galerías o algo asi.
Levantandose para mirar a su socio el mortal se sorprendió. Jan estaba blanco como la leche mirando hacia donde se encontraban los focos. Parecía murmurar pero no se le entendía.
- Ja... mi... O Di...
Girándose Kjell pudo contemplar una enorme figura sombreada frente a los focos. No se le podía distinguir nada porque la luz los cegaba. Fuera lo que fuera hacia un minuto no estaba allí, ni por asomo.
- ¿Quien es usted?
La respuesta no fue la que se esperaba. Como un relámpago el desconocido se movió hacia ellos, avalanzandose como un lobo hambriento. Saciándose con la sangre de dos mortales alguien a quien se daba por muerto volvió a sentirse vivo. No sabia cuantos años había pasado allí pero ahora solo necesitaba sangre. La sangre lo arreglaría todo... todo...








